No fue un año sencillo 2019. Fueron tiempos de militar (trabajar) cambios personales y sociales. Un año de alejarme de ciertos espacios y, como en el arte, esa distancia me hizo apreciar mucho mejor el objeto. De algún modo, todo viaje tiene un regreso, una vuelta. Pero ese VOLVER nunca es igual. Cuando eso sucede se es otro, distinto, diferente. Se es «un otro» al que estamos conociendo y del que, por lo general, aún -por suerte- no nos enamoramos ni odiamos.

Tras mucho tiempo de «estar» ausente, retorno a este blog que en gran parte es el hogar donde me crié como artista. Espero que esta nueva etapa no les sea indiferente.

Este Año Nuevo voy a cruzar de vereda,
sentir cómo calienta el sol de otro lado del mar,
cambiar todos los rojos por colorados

Voy a soplar lo más al norte que pueda,
arder tibia y prolijamente, sin quemar a los demás.

Voy a hacer planes, de los que no sé puedan cobrar,
iré misa a pedir que los pobres “dejen de sufrir”
y haré de esta tierra un lugar donde valga la pena estar.

Este año voy a:
mostrar los dientes,
Emparejarme los pelos del cuerpo
y declararme gorila blanco, en medio de tanta oscuridad.

(“Gorila blanco” -La excepción a la regla-)
Leandro Murciego

 

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