Ana Frank: El diario íntimo que leyó medio mundo

El 25 de junio de 1947 se publica “La casa de Atrás” (Het Archterhuis) de Ana Frank, en holandés. La primera edición contó con 3036 ejemplares. Por aquel entonces nada hacía suponer que el libro estaba llamado a ser uno de los más leídos del planeta. Pero tres años más tarde Otto Frank, padre de Ana, encontró editores en la República Federal Alemana y en Francia dispuestos a publicar la obra. Sin embargo, una vez más el libro no llega a llamar la atención de público, mas sí de algunos críticos franceses que se van en halagos.

El escritor Meyer Levin lleva el libro a los Estados Unidos. En un artículo publicado en la revista Congress Weekly, en 1950, Levin no repara en elogios a la autora. Pero, a pesar de la crítica favorable, Otto no encuentra editores dispuestos a publicar la obra en el Gran país del Norte. Acumuló diez negativas y rechazos antes de que la editorial Doubleday decidiera adquirir los derechos.

“Tonto”, “aburrido” e “inoportuno” fueron algunos de los adjetivos utilizados por el editor Alfred A. Knopf para justificar su rechazo. Y agregó: “Es sólo un monótono registro de disputas familiares típicas, trivialidades y emociones de adolescentes”.

Ana Frank

La primera edición norteamericana, de 5000 ejemplares, salió a la luz en 1952. El sello editor no acompaña a la publicación con promociones y -como es lógico- las ventas no prosperan. Al tiempo de la salida del libro, Levin vuelve a publicar una crítica literaria -en esta ocasión en The New York Times Books Review-. Como resultado, las ventas se multiplican y rápidamente la editorial saca una segunda edición de 15.000 ejemplares y, un tiempo más tarde, ya estaba realizando una tercera tirada de 45.000.

Éxito europeo

Debieron pasar casi diez años desde el nacimiento del libro y un cambio de título para que el material se convirtiera en un suceso literario. En 1955, en Alemania, se publicó en un formato económico y de bolsillo pero, en esta ocasión, llevaría el título de “El diario de Ana Frank”. Sin dudas el cambio de nombre fue uno de los secretos de su éxito. Las ventas se multiplicaron y en muy poco tiempo la editorial había impreso unos 700.000 ejemplares. Dos años después la historia es llevada al teatro de la mano de los autores franceses Goodrich y Albert Hackett, quienes trabajaron por encargo del propio Otto Frank. El éxito volvió a repetirse. El suceso fue de tal magnitud que motivó a que en la República Democrática de Alemania se lanzara una edición del libro.

Ana Frank. Ilustración: Martín Balcala para PAMA (Poesía a Mano Alzada)

La obra estuvo en cartel en Brodway por casi dos años. En ese lapso se llevaron a cabo unas 717 representaciones. Luego el espectáculo comenzó una gira extensa por el interior de los Estados Unidos. Durante ese tiempo cosechó importantes premios, entre los que se destacan: el premio Pulitzer de teatro, el Premio Tony y el premio a la Mejor obra del Círculo de Críticos de Drama de Nueva York. No tardaría en convertirse en un suceso mundial. Para finalmente llegar en 1959 a la pantalla grande. El Diario de Ana Frank sumó tres premios Oscar (mejor actriz de reparto, mejor fotografía y mejor set de dirección artística) y cosechó unos 5 millones de dólares.

Pero quién fue Ana Frank

Su nombre real fue Annelies Marie Frank, aunque trascendió como Ana Frank. Fue una niña alemana, con ascendencia judía. Hija de Edith (una ama de casa) y de Otto Frank, un empleado de un banco. Ana, al igual que su hermana Margot, nació en Fráncfort de Meno, una antigua y bella ciudad. La familia Frank vivía tranquila en ese rincón germano. Pero en 1933 y con la asunción al poder del partido antisemita NSDAP las cosas se comienzan a complicar. En poco tiempo los judíos empezaron a ser perseguidos, echados de sus trabajos, detenidos. El ambiente empezaba a caldearse en Alemana.

Ana Frank en el último año de su escuela primaria.
Colección de fotos: Anne Frank Stichting, Ámsterdam / fotógrafo desconocido


Al ver ese escenario Otto busca un futuro fuera de su país y encuentra el destino en Holanda, más precisamente en Ámsterdam. Allí monta una empresa llamada Opekta, un producto para hacer mermeladas. La paz y la tranquilidad no le duraría mucho tiempo a la familia Frank. En 1945 se declara la Segunda Guerra Mundial y los Nazis ya no se conforman con Alemania. Buscan extender su control y seguir desplegando su poderío. El 10 de mayo de ese año invaden Holanda. Unos días más tarde los alemanes tenían sometido a casi todo el territorio holandés. Más tarde, pero no mucho más, el ejército germano ocupa Bélgica y Francia. No hay donde huir para los judíos que están en los Países Bajos.

La ocupación alemana en Holanda comienza a replicar el sistema de persecución instaurado en su país. Primero les prohibieron a los judíos trabajar en la administración pública. Más tarde obligaron a los empresarios judíos entregar sus compañías a los nazis. Los alemanes comienzan a sitiarlos. Para ese entonces Ana Frank cumpliría sus 13 años. En esa oportunidad sus padres le regalaron un diario íntimo. La joven empezó a usarlo ese mismo día.

Kitty, el Diario íntimo de Ana Frank. Una composición que da cuenta de la forma de trabajar de la autora niña

Tres semanas después a la casa de los Frank llega una citación de trabajo para Margot, donde se le requería que volviera de regreso a Alemania. Toda la familia sabía de qué se trataba Y no estaban dispuestos a sacrificar a ningún integrante. Los padres, sin dudarlo, deciden esconderse de los alemanes y lo hacen en el edificio de la empresa de Otto. El inmueble cuenta con dos partes: adelante se encuentran las instalaciones de la fábrica, mientras que atrás hay otra casa que el papá de Ana y de Margot había acondicionado para este momento. En ese pequeño espacio se resguardarían dos familias. El miedo a ser descubiertos, el hacinamiento y el aburrimiento fueron los principales responsables de los múltiples roces que allí se sucedían. Allí adentro las jornadas parecían interminables. Durante el día los escondidos no podían hacer mucho ruido, debían moverse poco y tenían terminantemente prohibido asomarse a las ventanas.

“¿Podría escribir algo importante alguna vez? Espero que sí, porque en lo que escribo puedo plasmar todo, mis pensamientos, mis ideales, mis fantasías e incluso mis temores. Espero que todo acabe pronto y nuevamente pueda jugar. Por lo pronto, tú  eres mi mejor amiga”.

Fragmento del Diario de Ana Frank

En los pocos más de 700 días de encierro, Ana atravesó diferentes estados de ánimo. Pasó por la tristeza, la melancolía y el enamoramiento. Y todo eso se ve reflejado en Kitty, su diario. En él, Ana escribía por las tardes cuando los demás integrantes del refugio dormían la siesta. Durante su encierro, la niña se enamoró de Peter, el hijo de la otra familia que vivía en “la casa de atrás”. El enamoramiento de algún modo la aleja de las letras. En cuanto se rompió el hechizo entre ambos la joven/niña volvió a dedicarle más tiempo al diario.

El 29 de marzo de 1944 Ana escuchó por la radio que Gerrit Bolkestein, un miembro del gobierno holandés en el exilio, tenía la intención de convertir cartas, diarios y textos similares en documentos históricos cuando terminara la II Guerra Mundial. En ese momento, la joven decidió reescribir el diario usando nombres falsos para su familia. En esa nueva versión los “Frank” pasarían a ser “Robin” y el estilo literario elegido pasaría a ser un género epistolar.

Los rumores de la invasión, que llegaban por la radio, trajeron a Ana y a Margot ilusiones. A tal punto que hasta comenzaron a hacer planes. Margot pensó estudiar enfermería y Ana, periodismo.

El 4 de agosto de 1944 alguien da aviso a las autoridades de que en el 263 del canal Princengracht hay judíos escondidos. La policía y un oficial de la SS van inmediatamente al lugar e inician un allanamiento. Como resultado detienen a los escondidos y a los benefactores, que eran quienes les ayudaban y les facilitaban alimentos.

Ana, a partir de allí, y con tan sólo 15 años, pasa de un campo de concentración a otro hasta morir de tifus un 12 de junio en el campo de concentración de Bergen-Belsen.

¿Cuántas versiones existen del diario de Ana Frank?

Existen cuatro versiones del diario de Ana Frank. Ella era una escritora compulsiva y en el tiempo que duró la permanencia en el escondite usó un diario, dos cuadernos y 324 hojas separadas de papel de colores para escribir y reescribir sus memorias.

La primera versión del diario, llamada versión “A”, es el manuscrito original sin cortes.

La segunda, o “B”, es la versión revisada por la propia Ana que inició el 29 de marzo de 1944, tras hacerse eco del proyecto de Gerrit Bolkestein, un miembro del gobierno holandés que tenía como objetivo dejar una suerte de crónica histórica a través de cartas, diarios íntimos y otros documentos similares.

La tercera, o “C”, es la versión editada por su padre, Otto Frank, en 1947. En ella omitió detalles que consideraba innecesarios, como las reflexiones de su hija Ana sobre la sexualidad. En un momento se describen los genitales femeninos como un “agujerito tan pequeño que apenas puedo imaginar cómo un bebé puede salir de allí”, o sus arrebatos de ira hacia su madre, Edith.

La cuarta y última, la “D”, es la versión revisada, ampliada y organizada por el escritor y traductor alemán Mirjam Pressler. Lanzada en 1995, la “edición final” de más de 700 páginas. Ésta rescata los pasajes suprimidos por el padre en 1947.

Mirá el documental “La corta vida de Ana Frank”

Acerca de Leandro Murciego

Soy Leandro Murciego, periodista el diario La Nación en Argentina hace más de 25 años, poeta y autor del libro "Identidad", gestor cultural y creador del blog PAMA (Poesía a Mano alzada) que nuclea y cura trabajos de poetas hispanoamericanos. Creador y conductor de los ciclos radiales "Noche de Letras 2.0" y "NDL Casual". Además, soy coach ontológico y trabajo profesionalmente como coach y mentor de artistas, mi trabajo es ayudar -en especial- a escritores, cantautores y a personas interesadas, a refinar y enriquecer su estilo literario.
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