Charles Perrault y los finales felices

Charles Perrault nació en París un 12 de enero de 1628 y murió el 16 de mayo de 1703. Su maestría radicó en haberle dado forma literaria a cuentos clásicos infantiles que fueron, son y serán leídos y/o escuchados en todo el mundo.

Su familia, perteneciente a la burguesía acomodada (su padre era abogado en el Parlamento), hizo posible que tuviera una buena infancia y asistiera a las mejores escuelas de la época. En 1637 inicia sus estudios en el colegio de Beauvais donde nace su afición por la literatura y, además, se especializa en lenguas muertas.
Unos años más tarde, estudia Derecho y esto -sumado a un entorno familiar dedicado a la administración pública- le permitió acceder a un puesto de funcionario gubernamental.

Charles Perrault, el gran inventor de personajes fantásticos

Ligado a su vida política, asistía a tertulias donde descubrió que su fuerte se asentaba en las historias y narraciones. A partir de la buena recepción y las loas que obtuvo de la alta sociedad, a los 55 años de edad escribe “Histoires ou contes du temps passé, avec des moralités”.  La obra se publica catorce años más tarde, en 1697, con el subtítulo “Cuentos de Mamá Oca” (Contes de ma mère l’Oie”), un conjunto de relatos entre los que figuran: Piel de asnoPulgarcitoBarba azul, CenicientaLa bella durmienteCaperucita roja y El gato con botas.

Si bien todos los relatos tienen su fuente en la tradición popular, los personajes de fantasía que aparecen en los textos (ogros, hadas, animales parlantes y princesas) son invenciones a partir de historias que circulaban entre las clases altas como herencia de una oratoria procedente de otros países europeos y algunos más exóticos.

Perrault se mantiene alejado por igual del llano realismo y de la reconstrucción histórica: sus príncipes y grandes señores son los mismos de la Corte de Versalles, y sus campesinos y artesanos son los que se movían alrededor de París y de la Isla de Francia en el siglo XVII.

El escritor francés no supo resistir a la tentación de añadir a los cuentos una moraleja, que siempre resulta la parte más débil; al hacerlo, no sólo se inclinaba ante el gusto de la época, sino que con ello salía al paso de las posibles acusaciones de corromper a la juventud.


“Contes de ma mère l’Oie ” (“Cuentos de mamá Oca”): la obra que incluye los ocho relatos más conocidos de Perrault

Los cuentos y sus principios morales

Los cuentos de Perrault encierran historias cuya temática resultaba atractiva y didáctica tanto para los adultos de la Corte como para los niños. Las división de clases sociales aparecen bien diferenciadas en sus cuentos a partir de la incorporación de elementos y paisajes bien conocidos o imaginados por todos.
Son grandes metáforas de la vida política, social y económica.

Cenicienta

Una joven que servía a sus madrastra y dos hermanastras anhelando casarse con un príncipe. La historia reflejaba el concepto más antiguo del mundo: la lucha del bien contra el mal, tema que ya estaba presente en una de las primeras versiones de la narración procedente del Antiguo Egipto.

Pulgarcito

Pulgarcito era el pequeño de ocho hermanos. Esto le proporcionó una ventaja para poder camuflarse en las botas del ogro que quería comérselos a todos. Metáfora de que el tamaño no condiciona el valor de un ser humano.

El gato con botas

El gato del hijo de un molinero que lega toda su herencia tras morir se convierte en la premisa de este cuento más humorístico cuya interpretación aún suscita más de un debate. Algunos se apoyan en la teoría de que el gato humanizado que dirigía el negocio era una lección de administración de empresas, mientras otros apuntan al animal con botas como metáfora del instinto animal del propio ser humano.

Caperucita roja

Éste es, quizás, el relato más adoctrinador de los cuentos de Perrault. Una niña vestida con una capucha roja se topa con un lobo de camino a casa de su abuela. La historia procede de una leyenda de la época medieval para marcar las diferencias entre la ciudad y el bosque. Perrault suprimió los detalles más escabrosos (como la invitación del lobo a Caperucita a devorar los restos de su abuela) e incorporó una moraleja dirigida a todas las jóvenes a la hora de prevenirlas de encuentros con desconocidos.

“Caperucita roja”, grabado de Gustave Doré

Barba azul

Este relato alude a una mujer que descubría los cadáveres de las anteriores esposas de su nuevo marido en un siniestro castillo. Aunque la historia de la mansión suntuosa y el marido misterioso datan de los mismos mitos griegos, se cree que Perrault se inspiró en figuras como el asesino en serie Gilles de Rais, un noble bretón del siglo XV.

La bella durmiente

La princesa Aurora, condenada a dormir eternamente tras pincharse con un huso, se ha convertido en una de las narraciones más atemporales de la historia. Perrault se nutrió del mito de la princesa durmiente tan recurrente en viejas historias islandesas o españolas y le añadió un toque más irónico y perspicaz.

Producción: Carolina Bregy
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