Cinco poemas para Cristina

Cristina Peri Rossi o Cris fue la mujer a quien Julio Cortázar le dedicó 15 poemas en su libro “Salvo el crepúsculo“. Nos animamos a hablar de un gran amor, no solo por la cantidad de poemas sino por lo imposible y tangible a la vez de esta relación que creció al amparo de las calles parisinas.

Cris, escritora, traductora y activista política uruguaya, fue vinculada, junto a escritores de renombre como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, al Boom latinoamericano como la única escritora mujer. En 1972 se exilia y, dos años más tarde cuando el Gobierno español colabora con el de Uruguay para negarse a autorizar de nuevo su pasaporte español, huye a París con ayuda de Julio Cortázar.

Aquí presentamos los primeros “Cinco poemas para Cris” en los que el autor ya palpita o percibe que el cuerpo y los deseos de Cristina pertenecen a otra. Sin embargo, y por qué no, jugar a pensarla, a sentirla, a tenerla.

Este posteo forma parte de una trilogía que consta de 15 poemas para Cristina para leerlo a los otros diez textos que Cortázar le dedicó puedes entrar en “Otros cinco poemas para Cris” y “Los últimos cinco poemas para Cristina”

Julio Cortázar y Cristina Peri Rossi: a un cuerpo del amor.

… and I am melancholy becauseI have not made more andbetter verses.W. B. YEATS, Autobiography (Y soy melancólico porque no he hecho más y mejores versos)

1.

Ya mucho más allá del mezzo
camin di nostra vita
existe un territorio del amor
un laberinto más mental que mítico
donde es posible ser
lentamente dichoso
sin el hilo de Ariadna delirante
sin espumas ni sábanas ni muslos.

Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo
tu pelo tu perfume tu saliva.
Y allí del otro lado te poseo
mientras tú juegas con tu amiga
los juegos de la noche.

2.

En realidad poco me importa
que tus senos se duerman
en la azul simetría de otros senos.
Yo los hubiera hollado
con la cosquilla de mi roce
y te hubieras reído justamente
cuando lo necesario y esperable
era que sollozaras.

3.

Sé muy bien lo que ganas
cuando te pierdes en el goce.
Porque es exactamente
lo que yo habría sentido.

4.

—————————————–
La justa errata
habernos encontrado al final del día
en un paseo púbico.
—————————————–

5.

(Me gustaría que creyeras
que esto es el irrisorio juego
de las compensaciones
con que consuelo esta distancia.
Sigue entonces danzando
en el espejo de otro cuerpo
después de haber sonreído
apenas
para mí).

Julio Cortázar

(Cinco poemas para Cris)

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