Edgar Allan Poe: el escritor que le dio de comer a Cortázar

Edgar Allan Poe fue uno de los escritores más influyentes en los relatos de Julio Cortázar. Es que Cortázar estuvo inmerso en los cuentos del escritor norteamericano por dos motivos. En primer lugar, Cortázar era un niño enfermizo y pasaba mucho tiempo en la cama. Con tan sólo nueve años ya había leído todos los cuentos de Poe, situación que hacía que sus noches estuvieran sofocadas de pesadillas y temores:

“Desde muy niño tuve que aceptar mi soledad en ese terreno ambiguo donde el miedo y la atracción morbosa componían mi mundo de la noche. Puedo fijar hoy un hito seguro: la lectura clandestina, a los ocho o nueve años, de los cuentos de Edgar Allan Poe. Allí lo real y lo fantástico (…) se fundieron en un horror, unívoco, que literalmente me enfermó durante meses y del que no me he curado jamás del todo.”

Declaraciones de Julio Cortázar en una entrevista

Por otro lado, esta fascinación casi morbosa que sentía por Poe lo llevó a aceptar, muchos años más tarde, una oferta de la Universidad de Puerto Rico para traducir del inglés al español los cuentos de Poe que saldrán publicados en 1956 bajo el título de Obras en prosa.

Julio Cortázar y Aurora Bernárdez ya planeaban un viaje a Italia, que pensaban completar en Vespa. En el verano de 1952, harto de moverse en bicicleta por París, y en autoestop por las ciudades de los alrededores, Julio compró una moto de segunda mano a un médico argentino. Su plan incluía llevársela en tren hasta Milán, y desde allí recorrer el país durante un mes. Pero eso fue antes de que el 14 de abril de 1953 se cruzase una viejecita en su destino y, para no atropellarla, Cortázar se cayese de la Vespa y se rompiese una pierna.
En julio de ese año, aún convaleciente, recibió una carta en su apartamento de la Rue de Gentilly con lo que él denominó un «notición»: Francisco Ayala, profesor en la Universidad de Puerto Rico y director de su editorial, le comunicaba que la institución aceptaba su propuesta para la traducción de los relatos y ensayos de Poe. Le pagarían 2.500 dólares (que al final serían 3.000). 
(…)
Como si fuese una parte más del viaje, o un trámite de la traducción, el 22 de agosto Julio se casó con Aurora. Después desarrendaron su habitación de la Rue de Gentilly, vendieron la Vespa, almacenaron sus libros en un guardamuebles, y sin más, el 16 de septiembre partieron de París en tren hacia una Roma veraniega.
(…)
Cuando se cumplen cuatro meses de estancia en Roma, la traducción de Poe entra «en lo que un mal escritor llamaría el período crucial pero que yo, más purista, califico de quilombo desatado». No lleva la cuenta, pero las cuartillas se amontonan vertiginosamente sobre la mesa. «Poe se ha propuesto escribir conmigo su mejor cuento fantástico, el del escritor que no se deja traducir del todo».
(…)
Tras abandonar Venecia viajaron a Padua y Verona. Los últimos cinco días italianos los pasaron en Milán. El 9 de junio regresaron a París, y Cortázar envió la traducción de Poe y, casi a continuación, los contratos firmados a la Universidad de Puerto Rico.
(…)
Faltaba mucho tiempo, sin embargo, para que la traducción adquiriese aspecto de libro. Esperar es uno de los trámites enojosos e inevitables de la vida literaria, como si para todo hubiese un invierno largo e inhóspito. La obra no estuvo lista hasta 1956,…”

Información extraída de El País (hacé clic acá para leerla completa)

A pesar de las penurias económicas, Cortázar -con ayuda de su esposa Aurora- tradujo y prologó los 67 relatos que Poe publicó a lo largo de su vida. El libro Obras en prosa le llegó un año después cuando el escritor argentino ya no recordaba el trabajo que le había demandado esa traducción.

¿Quién fue Edgar Allan Poe?

Un 19 de enero de 1809 nace en la ciudad de Boston, Estados Unidos, Edgar Poe. Sus padres fueron David Poe y Elizabeth Arnold. Al ser actores, admiraban a Shakespeare y es por ello que a sus dos hijos varones los bautizan William como el nombre del escritor inglés y Edgar, uno de los personajes de la obra El rey Lear que estaban representando ese año. Un año después, llega al mundo Rosalie y el señor Poe abandona el hogar. Elizabeth muere de tuberculosis en 1811 y los hijos, huérfanos, son alojados en diferentes hogares. William vive con sus abuelos; Rosalie y Edgar fueron acogidos por familias caritativas: la niña residirá con los Mackenzie; en tanto que Edgar, con el matrimonio formado por Frances y John Allan. El escritor tomará el apellido de esta pareja para sumarlo a su nombre: Edgar Allan Poe.

Si bien Poe es conocido por su narrativa de terror y su maestría en el relato de influencia gótica, considerado uno de los grandes maestros de la literatura universal y padre del género detectivesco, sus principios como escritor cultivaron la poesía. Su primer “libro” (impreso en papel barato y encuadernado como un panfleto) de poemas se llamó “Tamerlane and other poems” pero lo publicó bajo el seudónimo de Un Bostoniano porque no quería que su padrastro -con quien siempre sostuvo una pésima relación- se enterara de ello. Este poemario fue escrito por Poe con tan sólo catorce años. Inspirado en la obra de Lord Byron, trataba temas típicos de la época y hasta contenía versos escritos en su niñez. Publicado en 1827, la obra resulta un desastre comercial. Para paliar la miseria y el hambre, Poe se alista en el ejército.

Su segunda obra, Al Aaraaf (1829), también -como la primera- se trata de un poema larguísimo en el que se aborda el tema de la vida después de la muerte. Su tercer libro se tituló Poems (1831) y en él encuentra una voz auténtica.
Un tiempo antes de su muerte, Poe escribe un ensayo: The poetic principle (“El principio poético“). A partir de la experiencia de los poemas Tamerlane y Al Aaraaf, Poe cuestiona la extensión de este tipo de de textos. Manifiesta que un poema no puede tener más de cien versos, aunque también deploraba las obras demasiado breves. Por otro lado, el ensayo argumenta que el objetivo último al escribir es el arte por el arte (Ars gratia artis). La finalidad del poema es estética; su fin último es la belleza. Poe descreía de la poesía didáctica y alegórica. Tal vez por ello permaneció muchos años sin escribir poesía.
Entre 1831 y 1845 sus textos fueron narrativos y, considerado el maestro del terror y fundador del género policial, se dedica a escribir cuentos y novelas cortas.
Finalmente, en 1845 retorna a la poesía y escribe su gran obra The raven (“El cuervo“). El poema crea una atmósfera sobrenatural tal que provoca que quien lo lee pueda adentrarse en él como un personaje más. El texto “narra” en dieciocho estrofas la misteriosa visita de un cuervo parlante a la casa de un amante afligido, y del lento descenso hacia la locura de este último. El amante​ llora la pérdida de su amada, Leonora. El cuervo negro, posado sobre un busto de Palas Atenea, parece incitar su sufrimiento con la constante repetición de las palabras «Nunca más».

Poe y uno de sus grandes traductores Cortázar

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Fragmento de “El cuervo” de Edgar Allan Poe, traducido por Julio Cortázar.
Para leer el texto completo, hacé clic acá

Producción del posteo: Carolina Bregy
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