El monstruo de Lovecraft

Personajes como Davy Jones del film “Piratas del Caribe“, algunos de los alienígenas de la serie Babylon 5, uno de los digimones del anime Digimon Adventure 02, los 7 dioses del caos de la película Hellboy, los “Quarren” de Star Wars, el monstruo que destruye edificios en un episodio de Los Simpsons. Todos ellos y muchos más tuvieron su fuente de inspiración en el gran Cthulhu, ese “monstruo de contornos vagamente antropoides, pero con una cabeza de pulpo cuyo rostro era una masa de tentáculos, un cuerpo escamoso que sugería cierta elasticidad, cuatro extremidades dotadas de garras enormes, y un par de alas largas y estrechas en la espalda”, según se lo describe en “La llamada de Cthulhu“, el relato de H.P. Lovecraft. El creador de cómics Allam Moore y grupos como Metallica o Iron Maiden también se han rendido a su influjo. Asimismo, innumerables videojuegos y otros de rol se inspiraron o usaron al alienígena para dar forma a un nuevo mundo cibernético o imaginario.
Por su parte, Guillermo del Toro realizó un documental en 2008 sobre el autor llamado Lovecraft: Fear of the Unknow y, además, no contento con ello, en 2017 filmó “La forma del agua” cuyo personaje principal (un hombre anfibio) bien puede representar a esos seres lovecraftianos.

Lovecraft el autor que influenció desde Guillermo del Toro hasta Iron Maiden y Metallica pasando por Los Simpsons, Star Wars y Piratas del Caribe. Conocé su historia y su obra

Howard Phillips Lovecraft nació en Providence un 20 de agosto de 1890 y falleció en la misma ciudad de Rhode Island el 15 de marzo de 1937.​ Autor de novelas y cuentos de terror, también incursionó en la poesía. Fue un innovador en el género del terror ya que su narrativa se aleja de la temática sobrenatural o satánica para abordar lo que fue a denominarse horror cósmico que incluye presencias alienígenas, viajes en el tiempo o existencia de otras dimensiones.

Un niño prodigio

Fue hijo único del matrimonio entre Sarah y Winfield Lovecraft. Cuando Howard tenía casi tres años, su padre sufrió una crisis nerviosa que lo llevó a una internación de la que nunca salió en el centro psiquiátrico de Providence. Estuvo en ese hospital durante cinco años donde murió 1898 como consecuencia de una neurosífilis. A partir de ese momento, la crianza del joven pasó a manos de su madre quien lo sobreprotegía sobremanera. Tanto es así que no le permitía jugar con otros niños de su edad por pertenecer a diferente clase social. Es por ello que él se iba en busca de lugares solitarios y alejados donde se dejaba llevar por la imaginación y creaba historias de índole maravillosa o fantasmagórica.
Resultó un niño prodigio: a los dos años recitaba poesía, leía a los tres y a los cinco se declaró ateo.
Su educación fue esencialmente autodidacta. Y quien lo animó a la lectura fue Whipple Van Buren Phillips, su abuelo materno, que puso a su disposición su vasta biblioteca. Es así que a los siete años ya había comenzado a escribir historias policiales.
En 1904 muere su abuelo y esto afectó tanto al joven escritor que pensó en un posible suicidio durante un tiempo.

Desde 1908 hasta 1913, Howard se dedicó a la escritura de poesía. Por ese entonces descubrió la literatura gótica de Edgar Allan Poe y escribió algunos relatos fuertemente influido por este autor, como “The beast on the cave“. Vivía como un ermitaño y apenas tenía contacto con el mundo exterior, a excepción de su madre y de sus tías.

Lovecraft y el gran creación: Cthulhu

El círculo familiar y literario

Cuando Lovecraft tenía 31 años su madre muere y esto, sumado al poco dinero familiar, lo obligan a buscar trabajo. Se ocupa entonces de pequeños encargos como escritor fantasma y corrector de estilo para escritos de otros autores. Gracias a este tipo de trabajos conoció a muchos de los que después formarían el llamado Círculo de Lovecraft:​ Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, Robert Bloch, Frank Belknap Long y August Derleth, entre otros. Los miembros de este grupo basaban sus escritos en literatura de terror, ciencia ficción y fantasía épica. De este movimiento es que nace el subgénero “horror cósmico” que consiste en narraciones de terror pero con contenido completamente racional y materialista, en las que el personaje terrorífico puede ser un extraterrestre, un ser de otra dimensión, un cadáver resucitado, pero nunca un fantasma, demonio o espíritu (elementos sobrenaturales del género de terror tradicional).
Es en este mundo literario en el que Lovecraft desarrolla el propio llegando así  a la creación de una mitología del horror basada en la existencia de universos paralelos y seres provenientes de ellos llamados primigenios. En el universo del autor ellos habitaban la Tierra antes que los seres humanos y por eso intentan recuperarla. Estas criaturas causan un daño inmenso a la humanidad. Una de ellas es CTHULHU cuyas características y habilidades lo asemejan a un dios. Fruto de esta cosmogonía son los Mitos de Cthulhu.

Una de las ilustraciones realizadas por el propio Lovecraft

“Estos Grandes Antiguos, continuó Castro, no eran de carne y hueso. Tenían forma -¿no lo probaba acaso esta imagen estelar?-, pero esa forma no era material. Cuando las estrellas eran propicias iban de mundo en mundo a través del cielo; pero cuando eran desfavorables, no podían vivir. Pero aunque ya no viviesen, no habían muerto en realidad. Yacían todos en casas de piedra en la gran ciudad de R’lyeh, preservada por los sortilegios del gran Cthulhu para el día que las estrellas y la Tierra pudiesen recibir su gloriosa resurrección. Pero en esa época alguna fuerza exterior debía ayudar a la liberación de sus cuerpos. Los conjuros que impedían que se descompusieran impedían también que se moviesen, y los Antiguos tenían que contentarse con yacer y pensar en la oscuridad mientras transcurrían millones de años. Conocían todo lo que ocurría en el mundo, pues su lenguaje consistía en la transmisión del pensamiento. En ese mismo instante hablaban en sus tumbas. Cuando, luego de un caos infinito, aparecieron los primeros hombres, los Grandes Antiguos hablaron a los más sensibles moldeándoles los sueños.

Aquellos primeros hombres, murmuró Castro, establecieron el culto con que se adoraba a los ídolos de los Grandes Antiguos; ídolos traídos de estrellas oscuras en una época infinitamente lejana. Ese culto no moriría hasta que las estrellas volvieran a ser favorables. Los sacerdotes sacarían entonces al gran Cthulhu de su tumba para que reviviese a sus vasallos y volviera a asumir su reinado en la Tierra. Ese tiempo sería fácil de conocer, pues entonces la humanidad se parecería a los Grandes Antiguos: salvaje y libre, más allá del bien y del mal, sin moral y sin ley. Y todos los hombres gritarían y matarían, y gozarían alegremente. Los Antiguos, liberados, enseñarían nuevos modos de gritar y matar y gozar, y el mundo entero ardería en un holocausto de libertad y éxtasis. Mientras tanto, el culto, con apropiados ritos, debía conservar el recuerdo de aquellos días antiguos y presagiar su retorno.”

Fragmento de “La llamada de Cthulhu” de H.P. Lovecraft

Se dice, además, que Lovecraft sufría pesadillas a tal punto que éstas pueden ser tomadas como el germen de gran parte de su mitología y de la mayoría de sus poemas. El estilo onírico y surrealista caracterizan su obra.

Los poemas que Lovecraft escribió se recogen principalmente en dos libros: Más allá del muro del sueño (Beyond the Walls of Sleep) y Los hongos de Yuggoth (Fungi from Yuggoth).

El lugar era oscuro y polvoriento, un rincón perdido
en un laberinto de viejas callejas junto a los muelles,
que olían a extrañas cosas venidas de ultramar,
entre curiosos jirones de niebla que dispersaba el viento del oeste.
Unos cristales romboidales, velados por el humo y la escarcha,
apenas dejaban ver los montones de libros, como árboles retorcidos
pudriéndose del suelo al techo… huellas
de un saber antiguo que se desmoronaba a precio de saldo.

Entré, hechizado, y de un montón cubierto de telarañas
cogí el volumen más cercano y lo leí al azar,
temblando al ver las raras palabras que parecían guardar
algún arcano, monstruoso, para quien lo descubriera.
Después, buscando algún viejo y taimado vendedor,
sólo encontré el eco de una risa.

H.P. Lovecraft

(El libro)

Howard Phillips Lovecraft murió a los 46 años producto de un cáncer intestinal que lo fue apagando poco a poco. Durante el último año de su vida, sus cartas estaban llenas de alusiones a sus malestares y dolencias.

Acerca de su influencia en algunos grandes de la literatura, el escritor argentino Jorge Luis Borges reconoció a Lovecraft en una dedicatoria en el epílogo de su obra “El libro de arena”. A raíz de ello explicó: “El destino que, según es fama, es inescrutable, no me dejó en paz hasta que perpetré un cuento póstumo de Lovecraft, escritor que siempre he juzgado un parodista involuntario de Poe. Acabé por ceder; el lamentable fruto se titula There Are More Things.

Producción: Carolina Bregy
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