Ida Vitale. Lo esencial es invisible a la poesía

Ida Vitale cumplirá nada menos que 97 años el 2 de noviembre. Poeta, ensayista, traductora y docente recibió varios premios: Premio Octavio Paz (2009), Premio Alfonso Reyes (2014), Premio Reina Sofía (2015), Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2016), Premio Max Jacob (2017). Pero del que está más orgullosa es el que la escritora uruguaya obtuvo hace dos años: el Premio Cervantes. Ella aduce que este galardón se debe a la “ventaja de la supervivencia” ya que muchos poetas meritorios del mismo han muerto sin habérselos concedido. De esta manera se convirtió en una de las 5 mujeres que han recibido este premio frente a los 35 escritores del género masculino.

Ida y la poesía

Para Ida la poesía es la literatura más difícil. De hecho, su inicio literario comenzó con la narrativa. Hasta que un día se topó con un poema de Gabriela Mistral que, según ella, fue su primera incomprensión: “hasta que muy releído, lo entendí. Lo sumé a Darío, y entonces ya fui consciente de la poesía.”
Tal vez, a partir de ese momento fue que su rumbo literario estuvo dedicado a establecer un vínculo entre el lector y su poesía a partir del entendimiento. Aunque cargada de simbolismos, sus ideas son accesibles. Según la propia Ida:

«La poesía es un trabajo compartido entre poeta y lector. Esa pelea compartida, es lo que importa»

Vitale formó parte de la denominada Generación del ’45: un fenómeno social, político y cultural cuya influencia fue determinante en la identidad intelectual uruguaya contemporánea. Coetánea de Mario Benedetti, Idea Vilariño, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi y Ángel Rama -con quien estuvo casada- entre otros, tiene en su haber más de una veintena de libros de poesía.

REPRESENTANTES DE LA GENERACIÓN DEL 45
De izquierda a derecha, parados: María Zulema Silva Vila, Manuel Arturo Claps, Carlos Maggi, María Inés Silva Vila, Juan Ramón Jiménez, Idea Vilariño, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama. Sentados: José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Zenobia Camprubí, Ida Vitale, Elda Lago, Manuel Flores Mora.

Su extensa obra representa a la poesía denominada “esencialista” donde temas como el amor, la intimidad, el erotismo, la angustia del desamor y la soledad son tratados de una manera simple pero simbólica a la vez. La esencia está en la búsqueda del sentido de las palabras para dar cuenta de lo inevitable del ser. Es una hechicera del lenguaje.

Intento ser concisa, precisa, transparente. Uno puede decir cualquier cosa, pero no de cualquier modo.”

Manifiesto de Ida Vitale, en abril de 2019

El exilio de Ida y Octavio Paz

La dictadura cívico-militar uruguaya que inició el 1973 hizo que un año después se exiliara en México junto con su segundo marido, Enrique Fierro. Las letras de Ida serían consideradas subversivas por el nuevo gobierno al cuestionar y transgredir el rol de la mujer en la sociedad:
(…)
“Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.”

(Fragmento de su poema “Fortuna”)

Es en México donde conoce a Octavio Paz quien le ofrece un trabajo en el comité asesor de la revista Vuelta (una publicación independiente que, formada por intelectuales, se dedicaba a temas artísticos pero también a cuestiones políticas). Ida, siempre agradecida al nobel mexicano, lo evocaba en junio de este año en el Hay Festival Digital Querétaro (México) de esta forma:

“No era el único, pero era el que tenía los medios, la constancia, la voluntad, la energía para estar al frente tantos años de una revista por la que pasaba gente tan distinta, tan valiosa. Él lograba un equilibrio y una armonía, eso es bueno, eso es una de las cosas que le debo a México”.

El exilio duró 10 años hasta que en 1984 vuelve a su Montevideo natal con la clara convicción de que, a pesar de que en México se sintió bien acogida, fueron años de sufrimiento, nostalgia y desarraigo.
“Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.”

(Fragmento de poema “Exilios”)

Ida Vitale

Ahora, desde el paisaje montevideano, vive el confinamiento, provocado por la pandemia de este 2020, día a día. Para ella el futuro es incierto: “Imaginar ahora cómo van a ser las continuidades de este encierro en el que vivimos. Lo que va a pasar ahora ¿será menos cómodo?, ¿menos agradable?, no sé si la gente va a experimentar el estar fuera de circulación o si se sentirá feliz por estar aislada. Es difícil imaginar el futuro inmediato”. Pero lo que es y será indiscutible es la inmortalidad y vigencia de LA POESÍA.

Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.
De los antiguos viajes quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores falsos.
De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?

Ida Vitale
(Residua)

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