Nos dejó Alejandro Mayoral, el poeta militante

Hoy el psicólogo, poeta y artista plástico Alejandro Mayoral nos dejó. Su último verso fue tan claro, directo e inapelable como todos los anteriores. Como él, sus poemas no conocieron de rodeos. Siempre repararon en “el otro”, porque Alejandro Mayoral entendía que nadie crece de manera aislada. Él sabía que el hambre, la necesidad, la pobreza y la injusticia no conocen de límites y nos atraviesan a todos. Sus letras, nunca tibias, le quitaban el maquillaje a la realidad. Ellas -por más duro que fuera- no engañaban.
Ale -como me gustaba llamarlo- jamás buscó la calidez y la comodidad de los versos indefinidos. Siempre delimitó claramente la vereda en la que elegía posicionarse.

A nosotros nos juntó la poesía y la militancia. Leímos nuestras letras y nos elegimos como socios de ruta. Fue un tramo no muy extenso, pero hermoso e intenso. En muy poco tiempo hicimos buenas migas y hasta lindos versos. Nos reconocimos en el otro y nos descubrimos compañeros.

Alejandro formó parte de los ciclos Intimidades poéticas y RCP (Resistiendo con Poesía I y II). Además, vino al programa Noche de Letras 2.0 y compartió sus poemas de barricada y su visión de la vida. Era un tipo fiel a sus ideales, compañero de sus amigos y generoso hasta con sus letras. A comienzos de 2020, lo convoqué para que formara parte de un especial poético sobre la resistencia popular que se estaba realizando en Chile. Jamás lo dudó. Y al rato estaba mandando poemas y ensayando nuevos versos para nuestros hermanos chilenos.

Alejandro Mayoral escribía lo que sentía y sentía como escribía. Me animaría a decir que a nosotros nos amontonaron el viento y las emociones poéticas; pero que, desde que eso sucedió, elegimos no separarnos. Vaya este pequeño homenaje para mi admirado poeta y amigo, con el que soñábamos seguir haciendo locuras juntos.


Una de sus últimas grandes alegrías no llegaron de la mano de la poesía, sino de su costado de artista plástico. El 26 de septiembre de 2020 Mayoral dio a conocer, desde su muro de Facebook, una de sus mayores alegrías: su escultura “Refugiados” inspirada en el Papa Francisco finalmente llegaría a las manos del Sumo Pontífice.

Ayer, mucha alegría. Mi escultura “Refugiados” sale rumbo al Vaticano para encontrarse con quien le dio inspiración. No, no soy lo que en el barrio llaman un chupacirio, ni mucho menos: no practico religión. Mi admiración hacia el Papa Francisco pasa por sus posiciones políticas sobre grandes temas sensibles que, como peronista que soy, me conmueven: haber denunciado la indiferencia europea hacia el drama humanitario de los refugiados que, al no ser aceptados, terminan ahogados en el mar. Pero también, haber detenido la invasión de EE. UU. a Siria, su denuncia de las Fake News, haber intercedido para evitar el default de nuestra Deuda Externa, haber recibido a Milagro Sala, etc., etc.
El hecho de ser agnóstico no me impide reconocer que, afortunadamente, después de épocas tan oscuras, la Iglesia Católica tiene como máxima autoridad a alguien que valientemente levanta la voz contra los poderes concentrados y los intereses mundiales de guerra y sometimiento que humillan la condición humana.

Extraído del muro de Alejandro Mayoral, publicado el 26/09/2020


Se podría seguir escribiendo sobre Alejandro Mayoral pero mejor es darle lugar a sus letras que bien hablan por él. Compañero, hasta siempre.

Leandro Murciego

El poema suelto
como bella botella al mar,
como ancla y naufragio
como bala perdida sangrante.
El poema,
como luz en tinieblas,
cachetazo y caricia,
como brasa en la carne viva.
El poema,
como piedra en el zapato
y arena en los dientes,
como arma que alarma y desarma.
El verdadero poema,
vómito del alma,
hijo desconocido,
a deshoras,
entre gallo y medianoche.
El poema puro
bebido de un trago,
nacido diferente para matar indiferencias.
El poema así, eterna amenaza,
sacudiendo al dormido, al ausente, al conforme.
El poema en cuestión,
con fuego en la lengua y sal en la herida,
como dedo en el ojo de tormenta,
sembrando vientos que azotan, erizan, penetran.
El poema ahora
como cadena que libera,
alerta, armado,
junto a la cama,
custodiando los sueños.

Alejandro Mayoral

(Custodio)

Somos
un disparate de amor amoratado,
un tratado de promesas disparadas al aire
con los pies en el aire de la tierra.

Somos el piso de un acuerdo sin techo,
razonamiento en plena furia,
la reconciliación sin pelea,
una mènage a tróis de dos.

Somos la nuca del pasado,
el nunca presente,
el siempre futuro perfecto.

Dos lágrimas de cocodrilo feliz,
una coma con hambre de hombre lobo,
un punto vivo sin marcha atrás.

Sos
mi elefanta blanca en miniatura,
un GPS con perfume de mujer,
el remolino rebelde en mi cabeza,
la posibilidad de lo imposible,

el tiempo más querido,
el día menos pensado.

Soy tu pelo de tonto,
tu caballo a mitad del río,
un muñeco de nieve con sangre en las venas,
un sapo de otro pozo que no atrapa la mosca,
un mono con navaja sin filo,
el manual de inconveniencias en pocas líneas,
un perdedor atemperado,
un preso pateando penales,
la mala espina que no pincha,
el bueno por conocer.

Somos, en fin,
dos charlatanes de feria franca dando que hablar,
dos navegantes curtidos en tormentas de vasos,
dos pasos adelante y uno atrás,
dos extremos que se tocan con ganas,
dos chicos aprendiendo de grandes,
dos reincidentes sin remedio.


Alejandro Mayoral

(Somos)

Acerca de Leandro Murciego

Soy Leandro Murciego, periodista el diario La Nación en Argentina hace más de 25 años, poeta y autor del libro "Identidad", gestor cultural y creador del blog PAMA (Poesía a Mano alzada) que nuclea y cura trabajos de poetas hispanoamericanos. Creador y conductor de los ciclos radiales "Noche de Letras 2.0" y "NDL Casual". Como coach y mentor de autores, mi trabajo es ayudar a escritores y a personas interesadas, a refinar y enriquecer su estilo literario.
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