Homenaje a Víctor Jara
Sin duda Septiembre es el mes en que se recuerda al gran poeta y artista popular Víctor Lidio Jara Martínez, más conocido como Víctor Jara. El reconocido músico chileno -que dejó su sello como docente, cantautor, director de teatro y sin también en la política local- que fue asesinado 15 de septiembre de 1973 por el gobierno de facto que encabezaba Augusto Pinochet, quien había usurpado el poder tan sólo cuatro días antes. Con su muerte Víctor Jara se convirtió en un ícono de la canción de protesta pero él fue mucho más que eso, fue una exquisita pluma que alimentó la poesía latinoamericana de su época y le puso voz a los desoídos.
Jara, fue detenido por las fuerzas represivas, torturado y posteriormente asesinado en el antiguo Estadio Chile, que actualmente y en su memoria lleva su nombre. La elección del 28 de septiembre para recordar al artista no es casual, en Poesía a Mano Alzada quisimos homenajearlo en la fecha que conmemora su nacimiento el cual se produjo en la localidad de Lonquén de la provincia chilena de Ñuble, en 1932.
Para recordarlo elegimos dos de sus bellos poemas: Te recuerdo Amanda y ¿Quién mató a Carmencita?
Te recuerdo Amanda,
la calle mojada,
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha,
la lluvia en el pelo,
no importaba nada,
ibas a encontrarte con él,
con él, con él, con él, con él…
son cinco minutos
la vida es eterna
en cinco minutos.
Suena la sirena,
de vuelta al trabajo
y tú, caminando,
lo iluminas todo,
los cincos minutos
te hacen florecer.
Te recuerdo Amanda,
la calle mojada,
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha,
la lluvia en el pelo,
No importaba nada,
ibas a encontrarte con él,
con él, con él, con él, con él…
que partió a la sierra,
que nunca hizo daño,
que partió a la sierra
y en cinco minutos
quedó destrozado.
Suena la sirena,
de vuelta al trabajo,
muchos no volvieron,
tampoco Manuel.
Te recuerdo Amanda,
la calle mojada,
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
Víctor Jara
(Te recuerdo Amanda)
Con su mejor vestido
bien planchado, iba.
Temblando de ansiedad
sus lágrimas corrían.
A lo lejos gemidos
de perros y bocinas.
El parque estaba oscuro
y la ciudad dormía.
A penas quince años
y su vida marchita.
El hogar la aplastaba
y el colegio aburría.
En pasillos de radios
su corazón latía.
Deslumbraban sus ojos
los ídolos del día.
Los fríos traficantes
de sueños en revistas,
que de la juventud
engordan y profitan,
torcieron su anhelos
y le dieron mentira,
la dicha embotellada,
amor y fantasía.
Apenas quince años
y su vida marchita.
Huyó.
Carmencita murió.
En sus sienes la rosa sangró.
Partió a encontrar su última ilusión.
La muchacha ignoraba
que la envenenarían,
que toda aquella fábula
no le pertenecía,
conocer ese mundo
de marihuana y piscina,
con Braniff Internantional
viajar a la alegría.
Su mundo era aquel,
aquel del barrio Pila,
de calles aplastadas
llenas de gritería.
Su casa estrecha y baja,
ayudar en la cocina.
Mientras agonizaba,
otros enriquecían.
Los diarios comentaron:
causa desconocida.
Huyó.
Carmencita murió.
En sus sienes la rosa sangró.
Partió a encontrar su última ilusión.
Víctor Jara
(¿Quién mató a Carmencita?)
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De regalo “Te recuerdo Amanda” en la voz de los “Quilapayun“, en el recital que se realizó el 11 de septiembre de 2003, en conmemoración a los 30 años de la muerte de Salvador Allende.
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